viernes, 17 de enero de 2014

Máximo Beltrán - fragmentos autobiografcos para un proyecto literario. RELATO 1

1.-
Las mujeres no van al cementerio, no se si lo escuche o lo lei, pero de algo estoy seguro que lo viví, en la gran puerta de dos ambientes, donde el uso de grandes llaves y trancas era usual en aquellos tiempo, y los vidrios imitando los vitreaux, hacían la veces de segunda puerta que siempre daba a un gran pasillo; ahí estaban las mujeres de la casa,  las con delantal y las rigidas estampillas descolgadas de las murallas de los salones. Las observe desde la calle, donde los hombres tomaban puesto para el cortejo , y la urna,  grande, negra y sin cruz era depositada en una cureña engalanada por coronas confeccionadas  en los patios. También era verano, parece que esta estación, se ha empecinado en deshojar mi árbol.
Era el primo menor, los mayores sacaron al abuelo, sin rezos ni cruces, la cruz por siempre en la familia a significado  dolor, después comprendería ya en la adultez los misterios de las manos, del tránsito a pie al “templo de los muertos” y que la ropa limpia se debe disimular con arrugas y el descanso con ausencias y que  el ateísmo de mi abuelo nunca fue tal.

Mucho tiempo después era yo el que sostenía una urna en  mis manos, me acompañaban en esta hermandad del silencio y lágrimas mis primos, también era verano, y esta vez era mi padre. También la ausencia de la  cruz era notorio, que paradoja, lo que ocultamos más se nota, pero esta vez no existían aldabas, trancas, ni puertas de vitreaux, tampoco mujeres con delantal , ni rígidas estampillas despidiendo a sus muertos desde la puerta , tampoco existía cureña ni menos el boato silencioso de reyes sin reino. Una amiga, me dijo que “hacia tiempo no asistía a un funeral tan democrático”; supongo que lo democrático se refería la disparidad de colores y olores, en un Chillan tan proclive a las apariencias y a los engaños sociales.

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