viernes, 17 de enero de 2014

Máximo Beltrán - fragmentos autobiografcos para un proyecto literario. RELATO 4

4.-
Eran las 5 de la tarde y estaba solo, los recuerdos transformados en imágenes pasaban una tras otra, estaba hipnotizado de dolor, era el funeral de Rodrigo , de esos funerales con color y olor a muerte, donde nada se disimula y la palá de tierra se sentía en la urna de manera ordenada, como un mantra que acompañaba las lagrimas, escuchando ese sonido con eco sobre la madera; llego un momento que pensé que la urna estaba vacía y que todo esto era un espectáculo al igual que la soga y la orina en los peldaños de la escalera, y que Rodrigo estaba al lado contemplando y riéndose de todos; y la pala de tierra continuaba y el sepulturero se secaba la frente con su pañuelo, era verano y Chillan ardía.

Quien no ha asistido a estos funerales donde la muerte no se maquilla con alfombras simulando pasto verde para cubrir la tierra, y la fosa se evita también con rejas pequeñas de cromo donde las cintas transportadoras del féretro simulan brazos largos de dios. No, aquí la muerte era muerte, sabia a muerte, con olor a muerte, sabor a muerte y dolor a muerte, aquí se lloraba, se gritaba, se clamaba a los cielos. Mi abuela; años después me contaría mi madre; cuando murió el tio Eliezer, se escondió en la cocina, se cubrió de cenizas su cabeza y rostro, lo lloro, lo grito y blasfemó.

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