viernes, 17 de enero de 2014

Máximo Beltrán - fragmentos autobiograficos para un proyecto literario. RELATO 14

14.-
En sus funerales encontré puros desconocidos, al mirar en retrospectiva esa mañana, me di cuenta que caminaba solo, ya en esa época comenzaba a devorar bibliotecas completas y a viajar por túneles alumbrados por antorchas, me rodee de viejos maestros que me enseñaron todos los secretos de la noche y pude cruzar sin ánimo de polemizar el tiempo. Podía estar aquí y allá y a veces; lo confieso; tenía miedo, pero me arriesgaba; tomé el elixir de la vida y la ambrosía refrescó mis noches, cuando llegaban los amaneceres arrancaba y en más de una ocasión desperté apurado en calles desconocidas, con los pies sucios y el pecho agitado.

Algunas familias cultivan el derecho a la privacidad, pero no se dan cuenta que existe otra familia, la fuerte e indisoluble, la de bautas y antifaces la que hermanada en cofradías nos robamos sus muertos, los invocamos y los entregamos después al universo.

Cuando murió la madre de Rodrigo y abrieron la tumba, recuerdo que llegue antes, quería verlo todo, y ver su urna como estaba, y ahí estaba completa y ahuecada, no hubo reducción, porque en los casi dos metros adonde llegaron los sepultureros consideraron que otro féretro reposaría correctamente, las improvisaciones de las antiguas inhumaciones. Y el calendario seguía deshojándose y yo parado inmutable. Tiempo después, ocurrirían tres funerales el mismo día; los cuerpos estaban diseminados en la carretera y entre los fierros; la pala forense ordeno carne y huesos. Cuando recibí el llamado, me lave tranquilamente, la procesión continuaba, deje las sabanas y fui al encuentro de uno de los últimos espectáculos y desde ese día no quise tener más amigos. Camino rodeado de fantasmas y cuando alguien golpea la puerta tengo miedo.

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